#ESSA nuestra historia, nuestro legado.

Por Antonio Avilés Rocha.

Una postal del equipo de acarreo de las salinas al Puerto Venustiano Carranza. Recuerdo que diariamente, después de cada faena, los camiones de acarreo y toda la maquinaria pesada se lavaba con potentes chorros de agua, supongo eran de agua salada. Se limpiaban y dejaban listos para la faena siguiente.

En el patio de operaciones de los talleres se encontraba también la llantera, cuyo personal siempre tenía trabajo pues el sistema de rodamiento debía estar en perfectas condiciones ya que los carriles de rodamiento, regularmente estaban mojados y cualquier contratiempo en el transporte de sal era tan relevante como cualquier contratiempo en las áreas de producción de sal.

Doble caja, 60 toneladas en cada una.

Fotografia Roberto Avilés Rocha.

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