Momo: Los Ruidos de la Prepa

Crónicas de la Península de Baja California.

En Guerrero Negro había dos prepas, el Cet del mar y La Prepa. Yo iba a la prepa que me quedaba a una cuadra de mi casa, lo cual como se podrán imaginar lo hacía sumamente cómodo.

La Prepa compartía instalaciones con el departamento de capacitación de exportadora de sal, en el edificio del antiguo hospital. Por esto no parecía una escuela normal, simplemente porque no lo era.

No teníamos patio como tal, simplemente los salones, una esquinita que primero fue una especie de oficina y luego tiendita , dos oficinas, una y paren ustedes de contar. Mi primer semestre me tocó de salón lo que antes había sido el quirófano donde operaban el Dr. Noyola y después el Dr. Lagarde. Si bien nunca hablamos de ello estoy seguro que muchos nos preguntábamos cuanta gente habría muerto en ese salón.

El personaje principal en esta historia es el edificio, sin embargo el prefecto fue el catalizador de los eventos que estoy por relatar.

El prefecto era el Beto Gutierrez, un gran amigo, regordete, de carácter apasionado, buen escritor y mejor maestro, o tal vez al revés. Cuando yo entré él acababa de terminar la prepa y siendo un muchacho responsable y estudioso le dieron el empleo de prefecto, el cual desempeñaba sin mayores problemas para hacerse respetar a pesar de la poca diferencia de edad, la cual hacía que lo consideráramos más un amigo que una figura de autoridad.

Entrabamos a clases a las 5 de la tarde y salíamos a las 10:25 de la noche, en esas noches frías, solitarias y lúgubres de Guerrero Negro el montón de estudiantes alegres caminando hacia sus casas a esa hora daban un toque de alegría que parecía un poco fuera de lugar. Casi nadie tenía carro, eran otros tiempos y la mayoría vivíamos cerca, aunque había sus excepciones como la Lorena Romero y la Paty Ventura.

Cuando estábamos en tercer semestre nos empezamos a quedar después de horas de clase a ver películas en la tele aprovechando que la escuela tenía videocasetera, un lujo que casi nadie tenía en sus casas en esa época, eran los tiempos de la lucha entre el Betamax y el VHS. Por lo regular nos quedábamos el Beto, por supuesto, yo, Juan Pablo, Chema, el Gordo Velarde, a veces el Cruz, el Dodongui, el Fausto Murillo y no recuerdo si alguien más.

Al principio no pasaba nada, salíamos de la escuela alrededor de la una de la mañana sin ningún problema pero después las cosas fueron cambiando.

La prepa era un edificio cerrado con dos puertas de entrada, una grande en el lado norte y otra más pequeña por la parte trasera. Al terminarse las clases y salir todo mundo nos encerrábamos con llave y no había manera de que alguien entrara sin hacer mucho ruido, por eso la primera vez que oímos pasos nos extraño muchísimo, salimos y recorrimos toda la escuela y nada, no encontramos a nadie. Regresamos a nuestra película y más tarde ya no solo eran pasos sino ruidos de cajones y puertas que se abrían y cerraban en una especie de poltergeist invisible.

Los ruidos se volvieron algo común cuando nos quedábamos a deshoras en la escuela, de tal suerte que el atractivo ya no era ver películas sino oír esos extraños ruidos, hasta que un día decidimos no quedarnos más. Ya habíamos tenido lo suficiente.

La última vez que oímos ruidos fue una tarde de domingo. Yo cuidaba la biblioteca los domingos para cumplir con mis horas de servicio social, casi nadie iba, excepto uno que otro desvalagado a jugar ajedrez y mis amigos a perder el tiempo. Ese día decidimos quedarnos a oír ruidos, alrededor de las 9 de la noche oímos que la puerta de atrás se abría, como siempre fuimos a ver y la puerta seguía con llave. Business as usual, excepto que al regresar a la biblioteca escuchamos un llanto fuerte de bebé. Jamás habíamos escuchado algo así y en ese momento se nos heló la sangre. Salimos corriendo y dejamos la puerta de la prepa abierta. Una hora más tarde regresamos. La puerta de la biblioteca se quedó abierta porque no nos atrevimos a entrar a cerrarla.

Cerramos la puerta principal de la prepa y no volvimos a querer oír ruidos nunca más.
Alfonso a la/s 01:18

Fuente: http://desiertodesal.blogspot.mx/

Un comentario en "Momo: Los Ruidos de la Prepa"

  • el 1 junio a las 9:18 pm
    Enlace permanente

    Hay si es verdad yo vivia a un lado de la prepa, y mis prim@s y yo nos quedábamos bien noche a jugar y hasta que un dia empezamos a escuchar ruidos bien extraños! Wooo que miedo :-/

Deja un comentario